Los niños y los zoos

Es increíble lo que disfrutan los niños en los zoos. Las caritas se iluminan con las sonrisas por ver animales que nunca antes habían visto, o que lo habían hecho en libros o televisión, y ver que realmente existen de verdad y que algunos de ellos se pueden tocar.

Este verano fuí al Zoo de Jerez, un  zoo que me dejó impresionada porque es uno de los mejores que he visto, a mi parecer mucho mejor que el de Barcelona, aunque tienes sus más y sus menos.

Iba con un niño, por supuesto, y desde el primer momento iba disfrutando, no sólo por estar en el zoo entre animales, sino porque éstos estaban bastante cerca y, si te atrevías, incluso podías tocar un poco del lomo, o de la cabeza. Por ejemplo, los patos se nos acercaron  de golpe (tengo imán para los animales). Yo he tenido patos cuando era pequeña así que no me dan miedo a que me muerdan o me cojan un dedo pero mi niño nunca había visto un pato y cuando se acercó uno de los patos le cogió un dedido… Él no lloró ni nada por el estilo, si se asustó pero al verme que yo no tenía miedo, que seguía ofreciéndole la mano para, después, poder tocarlos, le hizo volver a probar de nuevo y, esta vez, si que pudo acariciarlos sin que le volvieran a morder.

Los animales y los niños son algo que, en mi opinión, deberían relacionarse desde siempre. Los animales generan un vínculo muy fuerte con los niños, casi al nivel de unos padres con sus hijos, porque el niño ve a su mascota como algo que, sin él, no existiría. Siempre tendremos que tomar precauciones cuando tenemos niños y animales, pero dejando eso a un margen, démonos cuenta de las ventajas que puede conllevar tener una mascota en casa, eso sí, sin tener que abandonarlo porque nos estorba en vacaciones…

Deja un comentario