LOS ENFADOS DE PAREJA NOCTURNOS

 

     La llegada de un hijo es un hecho maravilloso y se recibe con mucha ilusión. Sin embargo, también es una fuente de tensiones si la pareja no tiene claro que costará un tiempo adaptarse a la nueva situación.

     Es importante hablar mucho, y hay que comunicarle a la pareja como nos sentimos. Surgirán desacuerdos sobre cuestiones que afectarán al niño, y es aquí donde deben cuidarse las formas. Es mejor dejar las discusiones para cuando estéis a solas, para evitar crear un ambiente tenso cerca del bebé. Son días muy especiales pero también difíciles, debido sobre todo a la falta de sueño y el estrés propio de adaptarse a la novedad.

     Por norma general con un bebé en casa las discusiones se vuelven nocturnas. Los primeros días nos despertamos cada dos o tres horas y entre el cansancio y que por la noche todo se ve negro, las cosas se suelen sacar de quicio e incluso decimos cosas de las que después nos arrepentimos. Esto sobre todo ocurre cuando se le está dando el pecho al bebé y tu pareja duerme como un lirón, y piensas…. ¡que suerte tienen los hombres! Y si encima, tu bebé es de los que después de tomar el pecho sigue la juerga y no se duerme enseguida, puede que el cansancio te juegue mala pasada y acabes por despertar a tu pareja. Entonces empieza la discusión, y sobre todo si él tiene que madrugar al día siguiente.

     Toda esta tensión entre vosotros, aunque parezca mentira, lo capta el bebé, y si lo que intentáis es que se duerma, lo único que lograréis es el efecto contrario.

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