Los cortes de digestión

No puedes bañarte todavía; si te metes al agua antes de pasar tres horas desde la comida, puedes tener un corte de digestión y ahogarte”. Frases tan sonoras y amenazadoras como esa hacen interminables las primeras horas de la tarde en la playa a muchos niños… y a sus padres, que difícilmente consiguen retenerlos junto a ellos en la arena.

Aunque, en los últimos años, la idea ha empezado a ser cuestionada, la realidad es que sigue habiendo dos “bandos” de padres: los que creen y los que no creen en los cortes de digestión. Lo que la mayoría se pregunta es qué hay de verdad y qué hay de mito en esa teoría tan extendida aún en nuestro país.

Como explican algunos expertos, la teoría del ‘corte de digestión’ es errónea. Los problemas que pueden producirse en el baño se relacionan más con otras situaciones que con la digestión y el aparato digestivo.

Lo que muchos llaman ‘corte de digestión’ suele ser en realidad un ‘síncope de hidrocución’, producido por la diferencia de temperatura entre la superficie del cuerpo y el agua. De hecho, el ‘síncope de hidrocución’ es más frecuente cuando el individuo ha estado expuesto durante mucho tiempo al sol y se introduce bruscamente en agua fría; en esa situación, y debido a la constricción de los vasos sanguíneos de la piel, la sangre se dirige a la red circulatoria profunda, fundamentalmente la del tubo digestivo, lo que puede producir una parada de los movimientos respiratorios y cardiacos.

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