‘Lidiar’ con madres y suegras

Para una madre primeriza la llegada del recién nacido es un nuevo mundo lleno de experiencias y sentimientos contradictorios.

En muchas ocasiones, la inexperiencia y los nervios pueden hacernos perder el control. Pero tranquila, ser madre se lleva en la sangre y el instinto maternal siempre nos hará seguir adelante.

En estos momentos de debilidad e inseguridad, los comentarios o acciones de las madres o las suegras pueden suponer un punto de conflicto en las parejas. Ante todo es imprescindible tener mucho tacto y firmeza.

En primer lugar, y antes de nada, si hay algún roce con ellas hay que comentarlo con nuestra pareja. La crianza de un hijo o hija es cosas de dos, del padre y de la madre.

Una vez llegado a un acuerdo, la pareja deberá hablar con la suegra o la madre para dejar bien claro el papel de cada uno. Hacerlo desde el inicio puede evitar muchos problemas posteriores. Deberemos dejar claro que agradecemos su opinión y su experiencia pero que la pareja desea resolver las cosas a su manera.

Es importante también que la pareja no se ponga a la defensiva antes los comentarios o sugerencia de las madres y suegras. En ocasiones pueden ser de mucha utilidad porque, al fin y al cabo, ellas han sido madres y la experiencia en algunos casos es muy importante.

Las suegras y madres deberían respetar las elecciones de sus hijos e hijas y medir las palabras y comentarios antes de realizarlos.

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