Las “sólomadres”

Hay mujeres que estando embarazadas son felices no porque están engendrando un hijo o hija, sino porque son el centro de atención. Estas chicas tienen muchísimos síntomas durante todo el embarazo, mareos, malas digestiones, debilidad, cansancio…todo con tal de que todo el mundo sepa que están embarazadas. Cumplen a rajatabla todas las recomendaciones de los médicos para las embarazadas, de manera que ante cualquier situación, siempre hay algo que ellas no pueden hacer.

Una vez que el hijo o hija nazca continuarán siendo el centro de atención como “prolongación” del bebé y son precisamente estas mujeres las que encuentran en su papel de madres el seguro para ser siempre la reina de la fiesta. Hay dos versiones, las que a partir de ahí se dedican a tener hijos cada vez que uno crece lo suficiente como para no “necesitarla” o las que no permiten que los hijos crezcan nunca. Se convierten en su sombra y se apropian de sus logros.

Por el contrario, creo que el embarazo es un proceso que debe vivirse hacia dentro, como algo especial para nosotras, no de cata a la galería. Y una vez que nuestro hijo o hija nazca debemos dedicar nuestra energía a garantizar que cuando nosotras faltemos será capaz de arreglárselas en la vida. Ser madre consiste en ayudar a esa persona a crearse una vida mejor. Nosotras no somos las protagonistas de la vida de nuestros hijos, somos quienes les damos las herramientas para vivirla.

Cuando encontramos en el embarazo o en la maternidad el único sentido a nuestra vida, estamos poniendo en riesgo la autonomía de nuestros hijos, puesto que si no tenemos otros objetivos nos aferraremos a ellos más allá de lo natural. La maternidad es maravillosa, pero no hay que confundirla con la posesión.

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