Las siestas en los primeros años de vida

Estamos acostumbrados a que nuestro recién nacido duerma la mayor parte del día y que los bebés menores de un año tomen varias siestas durante el día. ¿Pero qué pasa una vez que están más grandes?

Hasta el año y medio, los pequeños siguen necesitando dos siestas al día; una en la mañana y  otra en la tarde, pero al acercarse a los dos años, sólo requieren la de la tarde, habito que puede continuar siestahasta los cuatro años si es que el niño lo necesita.

Existen ciertas reglas que debemos seguir para hacer de la siesta infantil algo positivo, inculcándoles de paso buenos hábitos de sueño.

Primero que nada, siempre se debe dormir en el mismo lugar tanto de día como de noche. Así se aprende a asociar la cuna o la cama como lugar de sueño. También es importante que se quede dormido en el mismo lugar donde despertará.

La o las siesta(s), deben regirse por un horario, al igual como lo hacemos con la hora de acostarse en la noche. Intentar que el niño tome su siesta a la misma hora siempre, le ayudara a tener un buen patrón de sueño.

Una siesta no debe durar más de una hora o una hora y media, ya que el dormir más tiempo durante el día, le jugará en contra a la hora de cumplir con su hora de ir a la cama en la noche.

Si el niño asiste a la guardería o jardín de infantes, y allí tienen una hora de siesta determinada, tratemos de seguir la misma costumbre los fines de semana y otros días que se encuentre en casa.

En el caso de que nuestro pequeño pida dormir más de lo habitual o se resista a realizar actividades por querer tomar más siestas, debemos informárselos al pedíatra, para que el profesional analice el cansancio extra del niño. Muchas veces corresponde a etapas determinadas, pero también puede responder a problemas físicos o sicológicos, por lo que es mejor descartarlos.

Imagen: Sleep Well Blog

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