La vuelta a las guarderías

Por todos es bien sabido que los niños, a la vuelta de las vacaciones de Navidad siempre suelen traer a las guarderías algunos juguetes que los Reyes Magos, o Papá Noel le han regalado por haberse portado bien ese año.

Pero también hay muchos niños que la vuelta no la hacen tan bien como se esperan porque vuelven a pasar por la misma etapa de adaptación que ya pasaron en Septiembre.

Y es que los niños suelen extrañar a la gente muy fácilmente y aunque te haya estado viendo durante casi 4 meses todos los días de guardería, el tener 2 semanas con sus padres, sin hacer nada de un horario les implica que, cuando tienen que volver a la rutina, les cueste algo más de trabajo.

¿Qué hacer entonces? ¿Se les deja llorar hasta que se calmen? ¿Lo coges y estás todo el día con él, bien en brazos o pegado a tus faldas? No hay que ser tan extremistas en estos puntos y lo mejor es combinar, o intentarlo, las dos formas. Por ejemplo, cuando un niño lo veo que se queda llorando me acerco a consolarlo porque sé que con unas palabras amables, una caricia o simplemente cogerle de la mano, lo calma. Y así me mantengo un rato. Sin embargo, no puedo dedicarle mi atención única y exclusivamente a un niño cuando tengo más de 10 por otro lado jugando, pegando, chillando,… Así que pruebo a dejarlo solo mientras me ocupo de otros niños. Si se queda bien, contento, no pasa nada, ya ha pasado la peor etapa, pero puede darse el caso de que no quiera y vuelva a llorar con lo que hay que volver a consolarlo y tomar otra estrategia como puede ser acercarlo a los juguetes, darle uno, jugar con él (o ella), así hasta que poco a poco vayamos dejando que sea él sólo el que juegue y entonces comenzará a buscar a otros niños para jugar.

 

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