La ropa y el verano

Ahora que se acerca el veranito, porque lo que es hoy, al menos donde yo vivo hace fresquito y no es para ir en manga corta todavía, los niños son los últimos en los que pensamos para quitarles ropa.

Cuando los niños son bebés no sabemos si van a tener frío o calor, y muchas veces no sabemos de términos medios, es decir, o bien los abrigamos en exceso, haciendo que suden demasiado y que, en la guardería, le tengan que quitar ropa para que esté mejor; o al contrario, que les ponemos poca ropa y, si pasa algo, como por ejemplo que se nubla, o llueve, o se levanta viento frío, entonces los dejamos desprotegidos y sin nada con lo que abrigarse.

Es por eso que, cuando el niño va a estar fuera de casa durante varias horas, lo mejor es llevarlo preparado para cualquier eventualidad. No debemos ponerle ropa en exceso. Por ejemplo, yo he visto a un niño con su body, leotardos y pantalones de pana, todo ello en pleno verano, aparte de dos camisetas de manga larga. Y es que ese niño sufre con tanta ropa, no por el hecho de no poder moverse libremente, sino porque, en realidad lo que hacemos es que su sistema no funcione bien, le damos más calor del que necesita y suda, y eso hace que pierda nutrientes de una forma tonta, llegando incluso a enfermar (los resfriados de verano).

Así que, si tenemos hijos, pensad que ellos pueden sentir la misma calor que nosotros cuando el verano está al caer. Pero no está nunca de más llevar consigo una rebeca o una chaqueta fina por si ocurre algo que  prevenga a nuestro hijo de enfermedades.

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