La pirámide nutricional

Diseñada por especialistas en nutrición y aprobada por autoridades sanitarias internacionales, la “pirámide de la alimentación” revela la importancia de una nutrición variada. La dieta ideal de un niño o niña debe incluir más alimentos de la base de la pirámide y menos de los escalones superiores.

Como se ve en la ilustración, la dieta ideal de un niño (y de una persona adulta, en cuya pirámide solo cambia el tamaño de las raciones) debe incluir más alimentos de la base de la pirámide y menos de los escalones superiores, a medida que se asciende hacia el vértice.

Una advertencia esencial: no hay alimentos buenos o malos. Los niños pueden tomar todo tipo de platos, siempre que se respeten las cantidades y proporciones que refleja la pirámide. Y un aviso de los expertos: para un desarrollo óptimo, la buena alimentación debe ir acompañada de ejercicio físico. En esto, las estadísticas en nuestro país son concluyentes. Los niños no solo ingieren demasiadas calorías “vacías” (procedentes de grasas nocivas y de azúcares, y desprovistas de nutrientes útiles para la salud), sino que no queman debidamente las que toman. La solución: más vida y más juegos al aire libre.

Para una buena alimentación y bueno hábitos, es esencial no imponer dietas restrictivas a los niños.
También, debemos tener en casa un buen surtido de alimentos sanos (frutas, yogures, batidos de yogur, verduras, purés, ensaladas preparadas, cereales, muesli, pan integral…). Comer en familia siempre que sea posible y animar a los niños a ir al mercado y a cocinar.
Debemos evitar comer viendo la televisión y no debemos jamás castigar o premiar a un niño con la comida.

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