La peligrosa alergia al maní

Existen muchas alergias alimentarías que comienzan a afectar al niño desde el momento de su nacimiento o sus primeros años. La gran mayoría de ellas corresponden a intolerancias a ciertos componentes de un alimento, pero el problema con el maní y otros frutos relacionados tiende a ser la más peligrosa.

mani

Es muy difícil notarla en bebés, ya que el maní está contraindicado durante el primer año de vida e incluso parte del segundo, dado que muchos niños demoran en poder masticarlo. Una vez que les permitimos probarlo, debemos estar alertas a cualquier síntoma o reacción adversa que pueda ocurrir.

A diferencia de los problemas con la lactosa o gluten, un niño que presenta alergia al maní no será verá afectado sólo en su digestión, sino que puede sufrir una serie de problemas siendo el grave la de anafilaxis, en que las vías respiratoria se cierran y se corre riesgo de muerte.

Los síntomas suelen presentarse inmediatamente después del consumo o durante las dos horas siguientes. Éstos pueden presentarse a nivel cutáneo (urticaria,) dolor estomacal, nauseas, vómitos, inflamación de diferentes áreas del cuerpo, problemas para tragar o edema que impide el paso del aire hacía los pulmones.

Lamentablemente no existe una cura para la alergia al maní y el único tratamiento es no ingerirlo, lo que puede ser bastante complicado, ya que muchas preparaciones y alimentos comerciales lo incluyen sin especificarlo correctamente.

En el caso de niños debemos informar a la profesora y enfermera de la escuela acerca de su condición y no permitir que consuma ningún alimento fuera de los que enviemos desde casa. Los chicos suelen intercambiar almuerzos o meriendas.

En aquellos que sufren reacciones más graves, es de suma importancia el llevar con nosotros una inyección de epinefrina que prevendrá las consecuencias del consumo. Sólo queda cuidarse, ya que pocos la pierden al crecer.

Deja un comentario