La naturaleza como fuente de aprendizaje

 

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Ya les he hablado muchas veces de mi vecino Nico de dos años, es que le quiero mucho y pasamos bastante tiempo juntos. Como su padre no es muy lúdico, todas las tardes intento jugar un tiempo con el pequeño y de paso ir descubriendo un par de cosas.

Como en febrero acá las guarderías están cerradas, Nico pasa todo el tiempo en casa y obviamente no puede estar sólo en el jardín, que de paso es bastante grande. Para ilustrarles un poco vivimos en una especie de parque cerrado, donde hay sólo dos casas, por lo que ambas familias son muy unidas.

Ayer estaba con él y no podía hacer que dejara de mirar el agua de la piscina, lo que no es bueno, ya que le dan ganas de meterse. Así que le dije que su camiseta se veía como el agua (creo que es demasiado pronto para decirle que el agua no tiene color, él la ve azul en la piscina.) De inmediato nos pusimos a buscar todas las cosas que pudiesen tener ese color en el jardín, el collar del perro, unas flores, después me señaló sus zapatillas. Realmente la búsqueda captó su atención, y ustedes saben lo difícil que es captar la atención de un niño de dos años por más de do minutos. Luego de terminado nuestro juego lo felicite y le dije que había aprendido muy bien, como un niño grande, lo que lo puso muy feliz. Fue una excelente experiencia, así que continuaremos descubriendo las maravillas del jardín.

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