La natación en los bebés

Hubo un tiempo en que la natación para bebés estaba de moda. No había madre o padre que no hubiera apuntado a su hijo o hija a natación para que aprendieran a nadar desde pequeños. O madres que, parar dar a luz, elegían el parto en el agua, que dicen que es menos doloroso tanto para la madre como para el bebé, porque sale del vientre de la misma forma que es recibido, mojado y protegido.

Yo he practicado natación durante muchos años debido a un problema de espalda y mi médico me dijo que la natación era lo mejor (cosa que pongo en duda en algunos aspectos) pero en el caso de los bebés la natación lo veo recomendable, siempre y cuando nos lo podamos permitir ya que deben ser clases con profesionales que sepan actuar en caso de que le ocurra algún accidente a un niño y tengan que darle primeros auxilios.

La natación, si os habéis dado cuenta alguna vez, no es algo que a los niños les llame la atención. Lo que les llama la atención y lo que les encanta es poder estar sumergidos en el agua y sentir como si todo su cuerpo flotara, como si se sintiera libre y esa sensación la asimilan a cuando estaban "dentro de mamá" que podía sentirlo todo y se estaba bien. Por eso muchos niños adoran el agua y es dificilísimo sacarlos del agua (ya sea piscina, playa, bañera,…), porque se sienten protegidos, y a gusto ahí dentro.

Pero la natación para bebés no es únicamente para disfrute de los niños, nosotros mismos podemos (y debemos) disfrutar con ellos de esas sensaciones que van experimentando. De hecho los propios monitores nos dicen que seamos nosotros los que vayamos controlando a los pequeños, que seamos partícipes de ese momento ya que se estrechan aún más las relaciones entre padres y niños.

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