La música

24.jpgCon intervenciones centradas en las posibilidades del niño y no en sus dificultades, cada encuentro permitirá el establecimiento y el fortalecimiento del vínculo.

Desplegando las posibilidades se irá significando y resignificando el hacer propio y del otro. Las miradas, caricias, canciones, gritos, llantos, palabras, movimientos, silencios, sonidos; los instrumentos, los objetos sonoros, la música… todo lo que tenga lugar en el espacio vincular se constituirá en facilitador de construcciones singulares, en herramientas que lo ayudarán a habitar de manera diferente su propio cuerpo y el espacio.

De este modo, el espacio musical, bañado por las características vinculares de la relación con el musicoterapeuta, se torna para el niño un ámbito de confianza, facilitador de la manifestación de sí mismo. El musicoterapeuta en la escuela especial, al abordar esta modalidad, prioriza un espacio de expresión y de despliegue de la propia subjetividad. Una apropiación particular de una función que históricamente ha estado ligada mayormente a la transmisión del hecho musical estético y académico.

No hay que olvidar el rol central de la familia como primer y fundamental núcleo integrador y facilitador de experiencias. Su compromiso y acompañamiento se hace indispensable en los procesos educativos y terapéuticos. La atención musicoterapéutica de niños con multidéficit constituye un desafío apasionante por las posibilidades que brinda el espacio vincular musical de rescatar y significar la disímil modalidad expresiva y comunicacional de cada niño.

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