La merienda

Es importante valorar el momento de la merienda y escoger alimentos que contengan, sobre todo, azúcares, proteínas y vitaminas, sin exagerar con las grasas.

A la hora de la merienda, hace falta una recarga energética inmediata, por lo que se deberán suministrar azúcares simples, que se encuentran principalmente en la fruta. En cambio, están desaconsejados en las horas nocturnas, cuando el organismo se prepara para el descanso. A estos azúcares se añadirán alimentos que proporcionan carbohidratos complejos, con el fin de garantizar una "reserva" de energía.

Los alimentos que los contienen son el pan, las galletas y los cereales en general. Por lo que respecta al aporte de proteínas, se aconsejan los productos derivados de la leche (yogur, queso, etc.), mientras que para las vitaminas, la fruta sigue desempeñando un papel protagonista, contribuyendo asimismo al aporte de fibra, beneficiosa para regular el funcionamiento del intestino.

Ha de prestarse una mayor atención, en el caso de que el niño sufra un poco de sobrepeso, con el fin de evitar el riesgo de proporcionarle un exceso de calorías.

Se trata de comer alimentos sueltos (una galleta, un trozo de manzana, un trozo de queso o un poco de pan), que pueden ofrecerse al pequeño para mantenerlo ocupado en espera de la comida, limitando de este modo los problemas de exceso de calorías y de inapetencia durante la cena. Los ingredientes base para una merienda equilibrada son: fruta, cereales y leche, con los cuales es posible inventar cada vez meriendas diferentes.

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