La merienda, personalizada según sus necesidades

Los niños y niñas deben merendar, ya que les proporciona energía para jugar, para hacer los deberes o cualquier otra actividad. Puede ser muy variada, pero tenemos que tener en cuenta que cada niño o niña es diferente y debemos adaptarla a sus necesidades.

En cualquier caso, la merienda debe ser más ligera que el desayuno para que les ayude a reponer fuerzas, pero sin que les quite apetito para la cena. En general, es recomendable que incluya un lácteo (leche, yogur, queso…), cereales (bocadillo, galleta…) y una ración de fruta.

A pesar de que es lo más cómodo para todas y todos, la bollería o los zumos envasados no son muy recomendables. Contienen demasiados azúcares y grasas y aportan escasas vitaminas y nutrientes. Los pueden tomar de vez en cuando, pero no a diario.

Según su constitución y su gasto energético, vamos a ver como podría ser una merienda tipo.

Si hace deporte, la merienda podría ser un bocadillo de embutido y un zumo. O pan con chocolate y un zumo. O un vaso de leche con galletas o un bollo.

manzana Si come poca fruta, aprovecharemos la merienda para introducirla. Un poco de melón con jamón. O una macedonia. O un yogur natural con fruta.

Si no toma leche, podría merendar un flan. O arroz con leche. O queso con membrillo.

Si tiene sobrepeso, la fruta es su mejor aliada. También una rebanada de pan de molde con una loncha de pavo. O un vaso de leche semidesnatada con cereales.

Si come poco, los frutos secos le aportarán energía. También el requesón con un poco de miel. O un batido de leche y fruta.

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