La lectura y los niños pequeños

 

Contar historias es una capacidad que no todos tenemos. Es una posibilidad maravillosa que se abre si desde pequeños nos vemos expuestos a la palabra en todo su esplendor y en todas sus formas. Ello es lo que se gana cuando hacemos algo tan simple como leer cotidianamente para y con un niño pequeño. El hecho de darnos media hora al día, tomar un libro y repasarlo dulcemente con un pequeño le permitirá no sólo verbalizar ideas mucho antes, sino hacerlo con mayor variedad de palabras, entonaciones, y detalles, de forma que será más fácil para ese pequeño expresarse de forma asertiva y comunicar bien sus emociones.

A veces caemos en el error de pensar que los niños pequeños no tienen el nivel de atención suficiente para leerles hasta que están en edad preescolar. Gran error. Un niño de 6 a 9 meses ya puede descubrir los libros, pues empieza a recorrer táctilmente (y en ocasiones de forma oral, sí, chupando los libros) las páginas de cartón de los libros adecuados para su edad. Grandes figuras, colores fuertes y vivos pueden ser el primer acercamiento ideal para que un pequeño no vea los libros como algo inaccesible y que no debe tocarse.

Entre los 12 y los 18 meses un niño ya puede disfrutar que se le lea una historia corta y mantiene muy bien la atención. Entre los 18 meses y los dos años de edad, un niño ya puede incluso repetir palabras de la historia que se le lea en voz alta. Memorizará dibujos, recordará cosas, y en este periodo no es una mala idea el leerles una y otra vez la misma historia, enfatizando cada detalle.

Este proceso cotidiano de lectura y aproximación a los libros se enriquece mucho más si se acompaña de actividades lúdicas como visita a bibliotecas adaptadas a su edad, lectura compartida con niños de su edad, o con el simple hecho de que los padres o hermanos mayores lean en presencia del pequeño. Ello lo motivará a imitar, y él solo tomará sus libros e intentará “leerlos” él solo.

Cuando los niños van creciendo, poner a su disposición cuentos e historias infantiles adaptadas a su edad, es una forma ideal para motivarlos a seguir descubriendo historias, y empezando paso a paso a narrar las suyas propias.

Deja un comentario