La Gripe Porcina

Los últimos días los noticieros han estado llenos de alarmantes notas acerca de la gripe porcina y sus efectos, causando pánico en varias personas sin explicar su real significado ni modo de prevención, para una enfermedad que ya está alcanzando países de todos los continentes.

Se llama porcina porque en sus comienzos se trataba de una enfermedad de las vías respiratorias de los cerdos. Es causada por uno o varios virus de la misma familia de los que provocan la tan conocida influenza. Por tratarse de un virus los antibióticos no sirven de nada, ya que se utilizan para tratar condiciones bacterianas.

La enfermedad que está afectando a los humanos no es la misma que a los cerdos, sino que parte de los virus mutaron a través de un contagio cruzado, creando una nueva condición que afecta a personas. El modo de contagio aún no ha sido bien establecido, pero los mayores grupos de riesgo están entre quienes tienen contacto con puercos o viven en lugares donde éstos habitan, aunque también se está viendo la transmisión entre personas dada su extensión geográfica.

Es de fácil contagio, pero las personas que la adquieren y sufren complicaciones graves no son más del 4%, algo a destacar ya que los medio suelen presentarla como altamente mortal sin serlo, exhibiendo aquellos casos más graves.

Debemos recalcar que el haber recibido la vacuna anual contra la influenza no tiene ningún efecto preventivo por sobre la influenza porcina, ya que se trata de dos cepas diferentes. Actualmente los científicos se encuentran trabajando para obtener una vacuna lo más pronto posible.

En general se presenta de manera parecida a la influenza común, con fiebre mediana a alta, tos, cefaleas, falta de apetito, congestión nasal y malestar general. Al igual que otras enfermedades de su tipo, requiere ser tratada adecuadamente, evitando que derive en un cuadro más peligroso. La rapidez en la atención médica es la clave.

Las formas de prevención no varían a las mismas que utilizamos generalmente en casos de epidemia de influenza: No compartir vasos o cubiertos con personas enfermas y evitar el contacto cercano con ellas, cubrirse la nariz y boca al toser, lavarse las manos con frecuencia, etc.

Si las medidas y rapidez en la atención mencionadas en los párrafos anteriores se cumplen, no debiésemos estar alarmados. Los científicos no han logrado determinar si la enfermedad puede transmitirse a través de productos derivados del cerdo, pero como forma de prevención debemos evitar su consumo crudo o a media cocción, ya que el virus se elimina al estar por sobre los 70 C°.

Si su hijo presenta algún síntoma de gripe:

  • No lo envíe a clases y evite el contacto cercano con hermanos o adultos mayores.
  • Déle abundantes fluidos
  • Preste atención a cualquier evolución o nuevos síntomas
  • Manténgase en contacto constante con el pediatra para instrucciones de tratamiento.

Fuente: Clínica Universidad de Navarra

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