La fiebre en los niños

Cuando nuestros hijos están enfermos, muchas veces les sube la fiebre y nos alarmamos cuando no conseguimos que le baje con la medicación que los pediatras nos han recetado.

Es importante decir que si nuestro hijo tiene 39 o más de fiebre acudamos inmediatamente a urgencias porque, si supera los 40º, puede convulsionar y, lo que es peor, afectarle a su cuerpo (al cerebro) porque es una temperatura demasiado elevada para un bebé. De hecho, cuando mi niño está malito, tengo que estar con el termómetro en la mano todo el día porque de 37 puede dispararse a 39 o más en 5 minutos.

Una cosa que tenemos que tener en cuenta es que cada niño es diferente. Puede que nuestro hijo con 37, que no es fiebre, sí tenga fiebre porque no es su temperatura normal, o porque lo notamos que está más "apagado", que no tiene ganas de jugar y que se queja por todo. Algunos niños tienen una temperatura más baja y por eso, cuando llegan a 37, para ellos ya si es fiebre porque no están acostumbrados a esa temperatura en su cuerpo (oscilan entre los 36- 37º).

Cuando nuestro hijo está malito con fiebre lo que debemos hacer es controlarle en todo momento. No debemos dejarlo solo mucho tiempo y si la temperatura sube demasiado intentar ponerle un paño de agua fría en la cabeza o refrescarle los brazos y piernas con agua fresca para intentar que remita esa fiebre. Pero ya os digo que si no se le baja en 15 minutos id directamente al médico ya que él podrá inyectarle o suministrarle algún medicamente que le baje inmediatamente la fiebre y no corra peligro.

La fiebre en los niños es algo que no se debe dejar a la ligera y esos días (los que tenga fiebre y algunos más posteriores) no deberíamos sacar al niño a la calle porque la mejoría puede empeorar y estaríamos de nuevo en las mismas.

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