La edad de los por qué

Vamos con nuestro niño en el automóvil y éste ve que el viento se mueve a medida que avanzamos. De inmediato escucharemos un “por qué.” Los padres y encargados de cuidar a pequeños entre dos y cinco años, ya están acostumbrados a responder dudas que se suscitan en cada una de las actividades cotidianas.

Los bebés de ayer, hoy son seres curiosos que no quieren perderse nada de lo que pasa a su alrededor y ven en sus padres y seres más cercanos a las personas adecuadas para ayudarles a saciar esa sed de conocimiento.

toddler Las preguntas pueden ir acerca de la importancia de alimentarse, el por qué deben bañarse o lavarse las manos después de ir baño, hasta interrogantes que nos hacen desear el sacar una pizarra y empezar con formulas químicas. Lo cierto es que los chicos no lo hacen por molestar, y para ellos es importante recibir una respuesta de acuerdo a su edad y entorno.

Si hay algo que los adultos suelen hacer, es responder Porque sí. Con eso sólo haremos que nuestro niño se sienta intimidado a compartir sus dudas o descubrimientos diarios. El ayudarles en su camino por conocer el mundo, incentivando y guiando su curiosidad innata, es una excelente forma para prepararles ante las etapas que les esperan. Además padres e hijos pueden ver en el experimentar una forma de pasar tiempo juntos, formando nuevos lazos.

No debemos olvidar que por más que una pregunta esté fuera de lugar, no es culpa del niño el haberla formulado. Ellos aún no conocen ciertas convenciones sociales, y no saben lo inadecuado que es el señalar a personas con algún defecto físico, o consultar acerca de la razón para que alguien esté gordo o tenga la nariz grande, por más que esté al lado de nosotros.

La edad de los por qué es una época maravillosa que si manejamos adecuadamente puede durar hasta la adolescencia, con los cambios obvios dados por el crecimiento y cambios de percepción del niño o joven. Si nuestro chico no tiene vergüenza o miedos en hacernos saber sus dudas sobre temas triviales, es probable que se sienta confiado para acudir a nosotros cuando se le presenten aquellos problemas mayores típicos de la pubertad y adolescencia.

A contestar esos maravillosos por qué, signo que nuestro ex-bebé es ahora un niño curioso con ganas de conocer lo que le rodea, abriendo camino a la formación de una persona segura y por sobretodo curiosa.

Imagen: Myitsybitsybaby

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