La afectividad en las guarderías

Con afectividad me estoy refiriendo al afecto que se le da al niño en las guarderías… ¿Vosotr@s pensáis que es el mismo afecto que se le da por parte de las familias?

Yo pienso que no lo es, nunca podemos comparar el afecto que el niño o la niña recibe por parte de sus padres, abuelos, en definitiva, sus familiares, al afecto que una maestra le da porque va a clase. Más que nada porque la relación padre/madre- hijo/a es totalmente diferente a la relación maestra- niño/a. Eso no quita que no piense que, en ciertas ocasiones, y contextos, la afectividad que se les da en la guardería sea mejor que la afectividad que está recibiendo en casa, y no sólo me refiero con esto a situaciones de maltrato sino también a situaciones en las que el niño o la niña está mejor en la guardería que en la casa porque si la madre y el padre trabajan todo el día, la persona que se queda con él o ella puede no ser la adecuada.

En la educación (en relación con la afectividad) existen cuatro requisitos imprescindibles formulados por Bronfenbrenner que son:

- El niño debe poder observar y participar en tareas cada vez más complejas acompañado siempre de personas que tienen relaciones emocionales con él.

- El niño debe tener oportunidades, estímulos y recursos para implicarse en las actividades aprendidas, pero sin que los adultos estemos siempre encima de ellos.

- Existe una necesidad de que el adulto responsable del niño también sienta el apoyo de otros adultos.

- La educación del niño se potenciará si hay comunicación y actividades compartidas.

En conclusión, teniendo en cuenta que es necesario que los niños noten que hay afecto por parte de los maestros y maestras, hemos de establecer diferencias en ese afecto con respecto al familiar. El ambiente, cuando hay afecto, es relajado y distentido, aunque en ocasiones tengamos que ponernos serias para que hagan lo que les decimos (como irse a dormir, o comer como es debido, o no pegar a sus compañeros de clase).

 

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