Juguetes, juegos…

Los niños de hoy en día, cuando son pequeños, tienen miles de juguetes con los que, al cabo de un tiempo, no saben qué hacer con él porque tienen tantos que no saben si quiera con cuáles jugar, o qué es lo que más les gusta y qué lo que menos. Supongo que el hecho de que tengan demasiados juguetes no ayuda en su decisión.

Pero, al menos en las guarderías, y si tenéis una maestra que se preocupe, podréis daros cuenta de que no siempre los juguetes es lo mejor para divertir a los niños. Los juegos tradicionales son mucho mejores que los juegos de hoy en día porque les enseñan cosas y les divierten mucho más que los juguetes de ahora. Un ejemplo, el juego de los dedos, cada uno de los dedos ha hecho una cosa:

Este dedito quiso un huevo (dedo pequeño)

Este dedito fue a buscarlo (dedo anular)

Este dedito lo frió (dedo corazón)

Este dedito le echó la sal (dedo índice)

Y este gordito, gordito….

¡Se lo comió! (y nos comemos el dedo gordo del niño)

A los niños les encanta ese juego porque es como si le estuvieras contando un cuento con su propia mano y, de hecho, después se lo hacen a los otros niños que llegan de manera que, además de tener entretenidos a los niños, sabes que han aprendido algo, porque han visto que seguir una secuencia de acciones tiene sentido.

Hay muchos juegos que estamos olvidado, quizás como respuesta a ese "trabajar" en el que vivimos (si a eso se le llama vivir) y pensamos que, como tenemos poco tiempo para disfrutar de nuestros hijos, pues con un regalo ya lo tenemos solucionado, como si comprásemos el cariño de los niños mediante juguetes pero que, a la larga, hace que los niños no valoren lo que tienen ni tampoco lo que cuesta conseguirlo.

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