Homeopatía

Debido a que desde muy pequeños mis hijos han estado malitos, me recetaron medicación desde bebés y esto no me convencía mucho, de manera que opté por la homeopatía porque me pareció un tratamiento menos agresivo para una persona tan pequeña.

Cuando se lo comenté a la pediatra le sentó fatal y empezó a criticarlo. De todas formas yo seguí adelante con mi decisión. Al contrario que en otros países europeos como Francia o Alemania, en España la homeopatía no entra por la Seguridad Social, por tanto, los tratamientos y, sobre todo, las consultas me salen bastante caras, pero pienso que el dinero mejor invertido es el que gastamos en educación y salud.

De esta forma, cada vez que los niños enferman acudo a su pediatra del ambulatorio a que me haga el diagnostico y, una vez que sé lo que tienen, pido cita a la homeópata (que también es médico y ha trabajado muchos años en un ambulatorio) y ella me receta lo que considera. Por supuesto, no puedo decírselo a la pediatra, porque se pone como una fiera, así que hago como que les estoy dando la medicación que ella me manda. Es muy gracioso cuando me dice “Ha mejorado muchísimo, esto es por la medicación”.

Creo que se receta demasiado alegremente antibióticos, corticoides y otro tipo de medicaciones muy fuertes a niños muy pequeños y al comenzar desde tan temprano acaban creando resistencias.

Me pregunto si no pueden combinarse los dos tipos de medicina y lograr tratamientos menos agresivos para los niños y niñas. Puesto que muchos homeopatas son también médicos, deberíamos tener la opción en la Seguridad Social de recibir tratamientos de uno u otro tipo o, por qué no, combinados.

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