Higiene personal

La higiene en los pequeños es una parte muy importante porque así hay menor riesgo de que pueda contraer cualquier tipo de enfermedad.

Tampoco es bueno obsesionarse con la higiene porque el pequeño esté siempre limpio (podemos, con ello, provocar una reacción inversa y hacer que también tenga enfermedades).

La higiene personal forma parte de las costumbres e incluye aspectos diferentes, entre ellos el aseo corporal y el arreglo personal.

Es importante, en el período de la primera infancia, enseñar a los pequeños a limpiarse y a hacerse autónomo asumiendo el cuidado de su persona de una manera gradual y progresiva.

Existen varias fases en ese proceso:

  • Fase pasiva. El aprendizaje se iniciará a través de los cuidados que la persona adulta le aplique.
  • Fase de colaboración. Es aquella en la que el niño empieza a ser participe de su aseo, mediante el aprendizaje de hábitos.
  • Fase de independencia. En esta etapa, el niño es capaz de asearse sin la ayuda de un adulto.

Hay que tener muy en cuenta que es en la infancia cuando la adquisición y desarrollo de hábitos tienen mayores y mejores posibilidades de instalarse y consolidarse; de ese modo, cuanto más pequeños comencemos a enseñarles más rápido aprenderán y más se le consolidará.

Por ejemplo, si les enseñamos desde pequeños que deben lavarse las manos antes de comer, al cabo de unas semanas lo hará por instinto, sin necesidad de que nadie tenga que decirle nada. Para él o ella será algo natural que debe hacerse.

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