Higiene en el pelo de los niños
Cuando a nuestro hijo comienza a crecerle el pelo, una de las cosas por las que hay que tener más cuidado es por los “piojos” algo que en las guarderías suele cogerse a menudo (quizás de algún otro compañero de clase). Por eso, hay que limpiar el cabello, porque se ensucia fácilmente y se debe eliminar la caspa (que son las células muertas de la piel de la cabeza) y la grasa (que es expulsada por las glándulas sebáceas de la piel de la cabeza).
A la hora de lavarle la cabeza a nuestro hijo es recomendable lavársela de dos a tres veces a la semana y también después de sudar, en función del tipo de cabello. Es importante lavar la cabeza utilizando las yemas de los dedos y no las uñas, frotando el cuero cabelludo suavemente y despacio, y finalmente procediendo a un enjuagado exhaustivo para evitar dejar restos de jabón.
Es conveniente secarlo y cepillarlo con suavidad. El peinado del cabello es parte de la higiene, pero además cumple una función estética y de adquisición de hábitos. No debe recogerse el pelo si aún permanece húmedo o si todavía no se ha desenredado.
Un buen cuidado del pelo requiere cortarlo con frecuencia con tijeras adecuadas, recogerlo con gomas u horquillas que no estiren en exceso del pelo y peinarlo con asiduidad con el peine o cepillo apropiados.
Como medidas de precaución debe revisarse con periodicidad el estado del cuero cabelludo, controlando posibles procesos de descamación o heridas en el mismo, así como presencia de parásitos, los temidos “piojos” que suponen un problema para todos en la familia.
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