Hermanos; habitaciones compartidas

Muchas de nosotras crecimos compartiendo nuestra habitación con uno o más de nuestras hermanas o hermanos. Peleas, luchas por espacio y secretos compartidos marcaron una etapa. Pero, ¿debemos hacer lo mismo con nuestros hijos si es disponemos de más cuartos?

El compartir un dormitorio tiene sus pros y contras. Por un lado podrán compenetrarse más con su hermano(a), y por el otro podría complicar su descanso y ratos de ocio, creando una pelea por territorio.

56_silbingSharing Muchos hermanos son extremadamente compatibles entre si, y en compañía se complementan, sobretodo los mellizos o aquellos muy cercanos en edad. Pero al ir creciendo, van queriendo su propio espacio a medida que reafirman su identidad propia.

Compartir una habitación puede ser complicado si es que los niños tienen hábitos de sueño diferentes. Si uno de nuestros hijos puede dormir toda la noche mientras que el otro despierta llorando, el primero verá complicando su descanso nocturno.

En caso de chicos que tienen miedos en la noche, el dormir en la misma habitación que su hermano(a) les ayudará a sentirse más seguros y confiados. De ser así, el ponerlos en el mismo cuarto puede ayudar, pero también puede generar dependencia mutua, algo que querremos evitar, sobretodo cuando empiecen a ir a la escuela.

Si es que tenemos problemas de espacio en casa, el que los chicos compartan la misma habitación es una necesidad que de ser tratada adecuadamente puede no sólo ayudar a los padres, sino que también ser una experiencia de crecimiento que les ayudará a adaptarse y ser capaces de resolver problemas con sus compañeros en la escuela e incluso en la adultez.

Debemos comprender que cada niño es diferente, y que si bien no siempre podemos darles un espacio físico individual, hay que apoyarlos en sus intereses personales, estimulándolos a que hagan realidad sus sueños, algo que pueden compartir con su hermano(a), en una rica relación que durará por siempre.

Imagen: Kaboose

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