Helados, sanos y nutritivos

El helado forma parte de nuestra alimentación desde tiempos inmemoriales. Su origen se remonta a la antigüedad, cuando chinos y árabes mezclaban la nieve de las montañas con miel y zumos de frutas, consiguiendo, de este modo, una bebida muy refrescante. No es hasta el siglo XVII cuando se empezaron a utilizar otros ingredientes, como leche, huevos, azúcar y aromas, dando lugar al helado que nosotros conocemos hoy en día. Veamos todas sus aportaciones positivas.

Los helados elaborados con leche constituyen una fuente importante de calcio. Esto lo convierte en un alimento especialmente adecuado para los niños y niñas, las embarazadas y las mamás que están dando el pecho, ya que necesitan cantidades más elevadas de calcio en su dieta.

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Las proteínas presentes en los helados poseen un alto valor biológico y nutricional, puesto que contienen todos los aminoácidos esenciales para el correcto funcionamiento de nuestro organismo. El aporte de proteínas de los helados de base láctea es equiparable al de la leche. Su consumo cubriría entre un 5 y un 10% de las necesidades proteicas diarias.

Los helados también contienen vitaminas del tipo A y B, y otros minerales aparte del calcio, como el fósforo, el magnesio y el potasio.

Además, si se incluyen ingredientes como las frutas, el cacao o los frutos secos, el helado se enriquece de otros nutrientes, con lo que se convierte en un alimento muy completo.

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