Guía del sueño

Durante las primeras semanas, los bebés se duermen en cualquier parte, apenas les molesta la luz ni el ruido normal de una casa.

Para ayudar al bebé a ir aprendiendo poco a poco a diferenciar la noche del día, suele recomendarse que por la noche, se le acueste en una habitación oscura.

En general se debe evitar que la cuna esté directamente al sol. También que esté en zona de corrientes de aire y los ruidos excesivos.

En lo referente a la posición, durante los últimos 30 años se había recomendado poner a los bebés boca abajo por temor a que algo de alimento del estómago fuese regurgitado y se introdujese en los bronquios, causando asfixia.

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Sin embargo, estudios epidemiológicos han mostrado que el síndrome de muerte súbita del lactante ocurre con más frecuencia en bebés que estaban acostados boca abajo. Por tanto, en la actualidad, se recomienda acostar a los bebés preferentemente de lado o boca arriba, por lo menos durante los 6 primeros meses de vida.

Por último, está la decisión de dónde va a dormir. Es una elección personal: unas familias prefieren tener a los bebés en cunas y otras prefieren ese contacto más íntimo.

Muchos padres y madres reconocen que duermen mucho más tranquilos si tienen cerca a su bebé. Dar el pecho en la propia cama sin tener que levantarse es ciertamente mucho más cómodo. Otra opción consiste en colocar la cuna junto a la cama con uno de los laterales bajados y los colchones a la misma altura, de forma que si el bebé necesita mamar o ser consolado, se le puede acercar alargando el brazo.

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