Ganas por verlo crecer

Todos los padres quisiéramos que el tiempo pasara muy rápido para ver en lo que se va a convertir nuestro hijo. Y la mayoría de las veces, cuando eso ocurre, desearíamos poder volver a acunar a nuestro pequeño y a tener en nuestro cuerpo la sensación de protección que nuestro niño o niña nos hace sentir.

Cuando tenemos a un bebé en brazos y vemos que va pasando el tiempo y que no cambia de un día para otro ansiamos que llegue el día en el que se ponga de pié solito, o empiece a gatear, o hable. Esos momentos, que llegan, nos llenan mucho porque sabemos, no sólo que lo estamos haciendo bien como padres, sino que nuestro hijo está sano y que va aprendiendo cosas. Sin embargo, esa esperar a muchos padres les atormenta porque a todos nos gustaría tener un genio en miniatura.

Cuando ese pequeño va creciendo los tiempos entre descubrimientos van haciéndose más lentos aún, cosa que, para los padres es mayor ansiedad de ver que tu hijo está creciendo pero que tienes ganas de verlo más mayor. Es algo normal, un sentimiento que no tiene nada que ver con el cansancio que puede suponer estar todo el día detrás de un niño (y más aún si ha salido revoltoso), sino más bien con la ilusión que tenemos puesta en el niño o niña que tenemos delante.

Yo os aconsejo que no seais tan impacientes. Las cosas llegan, no tienen más remedio, y debemos disfrutar cada día de nuestro pequeño que nos necesitará cada vez menos y eso también nos dejará un mal sabor de boca porque veremos que "nuestro pequeño se ha hecho mayor".

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