Fomentar la lectura

Antiguamente, bueno, en realidad unos cuantos años atrás, cuando aún no existía la televisión, o existía pero no se la podía permitir cualquiera, los niños se divertían jugando en la calle con sus amigos pero también leyendo cuentos que sus madres les compraban para fomentar su imaginación.

Unas veces eran piratas que surcaban los siete mares, otras princesas que eran rescatadas por sus príncipes encantados… ¿Y ahora? ¿Por qué los niños no leen tanto?
 
La televisión es un gran avance, si, pero también dejó al margen la lectura y hoy día los niños no quieren ni oír hablar de un leer un libro. Creo que pocos niños se leen un libro fuera de los que son mandados como obligatorios en los colegios e institutos. Los niños no quieren ver sólo letras, necesitan también que tengan dibujos, y que esos dibujos se muevan porque si no acaban aburriéndose…
En mi caso, siempre me ha fascinado la lectura, y así se lo inculco a los niños, la lectura es poder viajar a un mundo donde se llega a través de las palabras, prestando atención y envolviéndote con ellas de manera que tu mente entreteje las imágenes y te hace partícipe, a veces en tercera persona, a veces en primera, de las aventuras que estás viviendo.
 
Por eso creo que lo mejor es fomentar la lectura; los niños deben conocer que hay miles de aventuras, de romances, de terrores que no verán la luz en la televisión (en películas, series, documentales,…) y que, no por ello, no son dignas de recordar… Por ejemplo, un libro que leí con 6 años fue "El país de los niños", si mi cabeza no me engaña.
Trataba sobre un país donde la gente no tenía hijos. Ellos querían tener hijos pero no podían, cuando ya todos fueron viejos, y sólo quedaron dos personas vivos, llegaron al pueblo un montón de niños que estaban abandonados.
 
No es una historia muy extensa, apenas tenía 6 años y no podía leer mucho, pero sí es una historia que te enseña valores, como la mayoría de los libros que hay en las librerías, bibliotecas, casas,… y que sólo anhelan que una cálida mano les roce para ponerse a recitar su historia.

 

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