Fiesta de Navidad en el cole

Las funciones escolares, de Navidad o fin de curso, representan unos momentos muy especiales en la escuela. Son resultado del esfuerzo de niños, profesores y padres, y sus preparativos no solo motivan a los alumnos, sino que son, además, una forma de aumentar el contacto de las familias con la escuela.

La fiesta escolar es una ocasión única para que todos lo pasemos bien. Los niños están orgullosos de demostrarnos lo que saben hacer, los padres nos quedamos embelesados, y todos juntos disfrutamos del momento.                                         

Sin embargo, no siempre es así. Los niños más pequeños no comprenden el motivo de las fiestas y muchas veces no quieren disfrazarse y/o no les gusta estar en presencia de tantas personas desconocidas. Sacarles de su rutina los puede desconcertar. A medida que van creciendo, van disfrutando más, pero no todos tienen la misma “facilidad escénica” y alguno de ellos puede sentirse incómodo con su personaje. Por eso, hay que valorar minuciosamente cómo va a ser la participación de cada uno, de modo que todos disfruten realmente de la fiesta.

A los padres, normalmente demasiado ocupados, nos puede agobiar el simple hecho de tener que hacerles un disfraz, pero esta petición por parte de la escuela no es una simple demanda de “mano de obra”. Evidentemente, cuando padre y madre trabajamos fuera de casa, cualquier implicación extra nos puede desbordar, pero para nuestros hijos es muy importante sabernos partícipes de sus proyectos. Los niños llegan al colegio entusiasmados, contando los pormenores del progreso de sus disfraces: “mi abuelo me está haciendo la varita mágica”, “ya tengo preparadas las botas”… Hay padres/madres más mañosos que otros, pero lo que a los niños les importa realmente es sentirse disfrazados y percibir nuestro interés.

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