Exámenes de admisión al pre escolar

En el hemisferio sur está comenzando la temporada de admisión para los niveles pre escolar correspondiente al año 2009. Sobretodo en colegios privados, se requiere que los pequeños rindan un examen de admisión para que las escuelas hagan su propia selección.

Hablar de examen o prueba a un niño que aún no llega a los cuatro años es sólo una forma de asustarlo. En la gran mayoría de colegios se lleva a todos los chicos postulantes a una sala donde interactúan jugando o dibujando de manera de evaluar sus habilidades sociales y habilidades básicas. En algunos establecimientos se hace una entrevista directa con el niño, la que también es de carácter lúdico.

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A la hora de contarles a nuestros niños que irán a algún lugar para hacer la prueba de admisión, debemos evitar mencionar la frase anterior. Sólo digámosles que van a ir a jugar con varios niños de su edad y tendrán la oportunidad de conocer amigos nuevos.

Los padres deben, en varias ocasiones, pasar por su propia prueba, a partir de una entrevista personal con sicólogos o personal de la escuela, traspasando el temor de ser evaluados a los niños, mencionando que van a hablar con alguien para ver si ellos podrán ir al colegio de niños grandes.

Los educadores recomiendan que los chicos entren al primer nivel de pre escolar, denominado como Pre Kinder en la mayoría de los países, teniendo los cuatro años cumplidos. Si nuestro niño no se encuentra preparado no debemos apurarlo, ya que perfectamente puede hacerlo a los cinco, sin que ello le cause problemas mayores. Un año más de Jardín de Infancia puede ser una excelente idea para varios niños.

Si nuestro pequeño no es aceptado en la escuela que queríamos para él, no debemos alarmarnos ya que se tiende a seleccionar a niños que cumplan con un perfil de educación planteado por dicho establecimiento. Nuestro chico estará mejor en un colegio donde se atiendan sus necesidades de acuerdo al modo ideal, con una atención más personalizada y no con clases con 30 alumnos más. Las recomendaciones de las parvularias que le han visto durante uno o más años, son la mejor guía para saber que tipo de educación es mejor para el niño.

Nunca debemos decirle a nuestro hijo que no quedó aceptado o fue rechazado, ya que lo sentirá como una falla personal, disminuyendo su autoestima y ganas de seguir esforzándose en su proceso de aprendizaje.

Es imposible forzar la madurez, dejemos que nuestros niños nos guíen al mostrarnos cuando están preparados para un nuevo desafío, alentándoles en los primeros pasos de un camino que seguirán hasta la edad adulta.

Imagen: Universia

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