Estrés en niños y niñas

Los niños interpretan la realidad desde una perspectiva diferente a la de los adultos. Lo que para tu hijo puede ser una situación amenazante, para ti puede pasar desapercibida.
Algunas circunstancias que pueden ser fuente de estrés para tu hijo o hija son:

La falta de control de esfínteres.
La pérdida de alguno de los padres.
Perderse o estar solo.
Sufrir acoso por parte de compañeros.
Ser el último en lograr algo en clase, en juegos, en deportes.
Ser ridiculizado por otros niños.
Observar peleas entre los padres.
Mudarse de casa, cambiar de colegio, de clase…

La reacción de tu hijo o hija frente al estrés va a depender de las características de la situación estresante, de cómo lo interprete y de las herramientas de las que disponga. Puedes ayudarle a prevenirlo (o superarlo) prestándole tu apoyo y enseñándole nuevas estrategias.

Anímale a hacer preguntas, a expresar sus temores o preocupaciones. Escúchale con atención, sin menosprecios ni críticas. Intenta ponerte en su lugar, comprendiendo que lo que para ti puede carecer de importancia, para él puede ser vital.

Enséñale a reconocer sus reacciones. Obsérvalas y presta atención a sus expresiones. Actúa como espejo de tu hijo o hija, para que pueda aprender a detectarlas.

Enséñale a pensar o interpretar la situación estresante de manera diferente. Si detectas que tu hijo está interpretando la situación como fuera de su control, aprovecha para enseñarle a guiar su pensamiento, a modificar su diálogo interior por otro que produzca calma.

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