Estimulación temprana

Anteriormente se definía  a la estimulación temprana como un proceso terapéutico dirigido al recién nacido que se lo consideraba de alto riesgo ya sea por problemas genéticos o hereditarios.

Actualmente  este pensamiento cambió radicalmente ya que se trata de un proceso terapéutico- preventivo, que sirve de apoyo, sostén y rehabilitación al recién nacido normal y aquel con necesidades especiales. También se ocupa de educar a padres, madres embarazadas y al grupo familiar. Particularmente participa de la educación especializada, correctiva y compensatoria.

Es indispensable detectar precozmente  el síntoma que aqueja al niño y su patología en sí, ya sea motriz, senso-perceptiva o emocional.

La estimulación temprana se ocupará del desarrollo del niño, desde su  nacimiento hasta más o menos los tres años de vida. Este período es fundamental ya que marcará la historia y el nivel madurativo de la persona.

Es muy importante  e imprescindible la estimulación que reciba el bebé por su medio circundante ( mamá , papá) y el círculo o díada desarrollado con la madre.
Desde muy pequeño, puede ir adquiriendo nociones de espacio, como por ejemplo, a la noche  se apagan las luces y todos  duermen.

Paulatinamente se le van marcando pautas rutinarias, como los intervalos entre comida y comida.

La estimulación pasa por "el hacer", estimulaciones kinestésicas para que el niño responda a estos reflejos. Mediante un buen posicionamiento postural, llegar a que intervenga de situaciones de alcance, presión de objetos, girar sobre su cuerpo.

No hay que olvidar que todo pasa por la motivación y por el logro de una actitud de deseo del niño, que sin la labor de la mamá  y el papá, acompañando al estimulador, nada sería posible.

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