Estenosis ocular

En la infancia, es relativamente común la obstrucción de los conductos lagrimales. Tal obstrucción debe sospecharse en un lactante con una secreción purulenta del ojo cuya correspondiente conjuntiva tiene aspecto normal.

El diagnóstico se confirma cuando una presión sobre el saco lagrimal produce una descarga de material mucopurulento.

El personal oftalmólogo puede lograr una apertura del drenaje de lágrimas, introduciendo una sonda en el tracto lagrimal, procedimiento que requiere de anestesia general. Pero la misma meta puede también alcanzarse mediante una técnica no operatoria que se les puede enseñar fácilmente a los padres y madres.

La técnica se basa en forzar el fluido remansado en el saco lagrimal a través del tracto de drenaje lagrimal obstruido. Esto se hace colocando la punta del pulgar encima del saco en el ángulo medial del ojo, con una lenta pero constante rotación del pulgar en la dirección caudal, con lo cual se incrementa la presión en la dirección hacia abajo.                                                  http://www.drrondonpediatra.com

Afortunadamente, casi todas las obstrucciones de conductos lagrimales se curan espontáneamente y habitualmente antes de que el niño o la niña cumpla un año. Si el conducto sigue obstruido después de haber cumplido el año, el orificio del conducto puede ser agrandado con una pequeña sonda. Este procedimiento es efectivo en la mayoría de los casos, aunque puede llegar a ser necesario repetirlo. Muy pocos niños o niñas deben ser sometidos a cirugía para reparar un conducto lacrimal obstruido o anormal.

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