¿Es mi hijo torpe?
Muchos padres se hacen esa pregunta al ver que su hijo no coordina bien los movimientos, se cae con facilidad o no es capaz de realizar correctamente tareas simples como atarse los zapatos. La verdad es que muchas veces se trata de un mal neurológico desconocido que afecta casi al 10% de la población. Se llama dispraxia.
La dispraxia es un trastorno neuronal a nivel motoro, en el que el niño no es capaz de organizar sus movimientos, lo que los lleva a cometer errores al realizar tareas que consideramos simples, pero que se convierten en una razón de frustración para el chico, sobretodo si se le etiqueta como torpe.
Los niños que padecen dispraxia tienen inteligencia normal, pero producto de su padecimiento necesitaran ayuda extra tanto en los aspectos físicos como en el manejo de los materiales utilizados para el aprendizaje (uso de los lápices, colorear, etc.)
Mientras más temprano se realice el diagnostico el chico podrá recibir más terapia, facilitándoles el llevar una vida normal en el futuro. La mayoría de las veces la enfermedad no se diagnostica hasta la etapa pre escolar.
Si los padres detectan algún problema motriz en el niño, es importante informarle al pedíatra, quien podrá realizar los exámenes necesarios y referirlos a un especialista.
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