Eructos

Una de las cosas que más miedo nos da a las madres cuando damos el pecho es el miedo a no sacarle el aire al bebé y a veces nos tiramos más de 20 minutos con el niño porque no ha eructado ni ha hecho amago de hacerlo, con la consiguiente preocupación por ello.

A veces suele ocurrir este problema pero para ello podemos intentar presionarle la barbilla con suavidad e incluso meter el dedo meñique en su boca de modo que le facilitamos el hecho de eructar (y suele funcionar).

Para que el bebé expulse los gases podemos usar varias posturas:

Una de ellas  es recostándolo sobre el hombro y dándole unas palmaditas en la espalda.

Otra puede ser sentado sobre nuestras rodillas y rodeado con uno de nuestros brazos para que se apoye en él.

También puede ser tumbado boca abajo con una de las manos nuestras sobre la espalda.

O bien boca arriba, doblándole las piernas por las rodillas sobre el abdomen.

Algunas veces, cuando los remedios naturales no alivian el hecho de que no pueda o no quiera eructar, se suele recurrir a algunos medicamentos que ayudan a sacar los gases del bebé. Estos medicamentos deben ser recetados por el pediatra ya que pueden tener algún efecto secundario sobre nuestro hijo, cosa que no debería ocurrir. Lo más seguro es que el pediatra nos facilite algún medicamento muy suave y sencillo de administrar, posiblemente en gotas.

Tened en cuenta también que algunas veces los niños no eructan porque no quieren hacerlo, porque no tienen esa necesidad; tampoco hay que obligarles salvo que los notemos raros.

 

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