Enseñarle a ahorrar

Los niños de hoy en día, supongo que como nosotros éramos cuando teníamos su edad, lo quieren todo y a veces no comprenden que es muy difícil llegar a fin de mes con el sueldo que se tiene, y encima sacar dinero para corresponderles con esas cositas que ven y piden y se quedan llorando si no se las compras porque tienen mucha ilusión, aunque a los 5 minutos esté tirado en el suelo porque ya se han cansado de jugar con eso.

En esos casos quizás lo mejor sea enseñarles a ahorrar a ellos mismos. No quiero decir que sean ellos quienes se compren sus caprichos, seguramente seremos nosotros los que seguiremos comprándoselos por tal de que no gasten lo que ahorran en su hucha, pero al menos así les inculcaremos que en la vida el dinero no crece de los árboles y que nosotros no vamos a trabajar recolectando esos árboles sino que es duro conseguir el dinero para vivir.

Lo primero que tenemos que hacer es comprarle (o hacerle) una hucha. Procuremos que no sea de cristal ni de ningún material que se pueda romper o astillar de tal modo que evitemos así que el niño pueda sufrir algún tipo de accidente, de cualquier tipo, por estar jugando o intentando abrir la hucha. Lo mejor es comprarla de plástico o de lata aunque estas últimas son más complicadas de abrir (salvo que ya traigan un sistema de apertura incluído).

Ahora bien, darle la hucha para ahorrar no es suficiente ya que los niños necesitan tener algún tipo de "mini- salario" para poder ir llenándola día a día así que lo siguiente sería ponerle una paga, bien semanal o diaria, que podemos relacionarla con las tareas del hogar, o su comportamiento, de tal manera que también educamos porque sabrá que se le da la paga si se porta bien y si hace algo malo (generalmente muy, muy malo) ese día no tendrá paga.

Al principio el niño estará loco de contento de tener su propia hucha, su propio dinero, y nos lo encontraremos varias veces abriendo la hucha y contándo las monedas o billetes que tiene para saber cuánto lleva ahorrado. Algunas veces seremos nosotros los que, sin que se entere, le metamos más dinero y exclame encantado que su dinero ha criado.

Pero tened cuidado, las huchas, sobretodo las que se pueden abrir o las que pueden fácilmente sacarse el dinero, no son aptas para niños pequeños ya que tenderán a meterse las monedas en la boca y podrían ahogarse. Para ellos es mejor utilizar otro modo (por ejemplo botes de las gominolas, que vienen cerrados por completo y para abrirlos hay que desenrroscar).

 

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