Eligiendo guarderías

A la hora de decidir en qué guardería va a estar nuestro hijo o hija, hay varios factores que solemos mirar mucho como es la proximidad al hogar o al centro de trabajo de manera que, si le ocurre algo, estemos tranquilos pensando que al menos estamos lo bastante cerca como para acudir inmediatamente y personarnos si ha pasado algo que haga tener que llevar al pequeño o pequeña a urgencias, aunque sí os digo que si el accidente ha sido grave la propia guardería es la que ha de hacerlo.

Otra de las cosas que solemos mirar y mucho son las instalaciones. No nos vale con ver por fuera la guardería sino que también queremos verla por dentro y ver si es lo suficiente segura para él o ella. También nos fijamos en las maestras que allí hay, incluso podemos pedir referencias (otra cosa es que nos las quieran dar). Nos gusta saber con qué personas dejamos a nuestros hijos y si serán lo bastante capaces de cuidarlos bien o no.

Más cosas que solemos mirar, el precio, por supuesto. Todo depende de las opciones que nos den y del tiempo que permanezca nuestro hijo en ella. Por ejemplo, hay guarderías que permiten, mediante cámaras, poder ver desde tu trabajo lo que hace tu hijo, en tiempo real (se supone) con lo que te puedes quedar más segura de que está bien.

Un aspecto que algunas veces obviamos es a nuestro propio hijo o hija ya que quizás en una guardería no se sienta tranquilo y en otra si, depende de si a él o ella le gusta. Ya sabemos que algunos niños tienen más dificultades para quedarse y con 30 minutos o así que estemos visitando la guardería no vamos a saber nada, más aún si es un bebé, pero debemos fijarnos en los gestos que haga nuestro pequeño porque quizás con ellos nos indique si le gusta o no.

 

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