Elegir una actividad extra escolar

Desde luego una nunca sabe como acertar con eso de apuntar a tus hijos a una actividad extra escolar. Mi hijo ya tiene cinco años, por lo que este año le pregunté que quería hacer después del cole para activar un poco el cuerpo y pasarlo bien. Con que un amiguito suyo de clase estaba apuntado a yudo mi niño me dijo que el también quería hacer ese deporte. Me hizo mucha gracia que me pidiera esa actividad ya que mi hijo es de los que no creen en la violencia y hay que insistirle en que no se debe dejar pegar por nadie, en que tiene que defenderse. Lo vi una buena idea, pensé que así podría aprender a defenderse de  lo que le hacen “los matones de su colegio” a la vez que le irían inculcando una disciplina muy buena. Mi pareja hizo muchos años de yudo cuando era pequeño y la verdad es que le fue muy bien, así que le encantó cuando le dije lo que quería hacer el nene.
 
El primer día de clase lo vi un poco perdido y me supuse que era porque los demás niños de la clase ya habían hecho dos o tres clases prácticas, ya que habían empezado una semana antes que el. Le dejé hacer y poco a poco iba pillando el ritmo de sus compañeros.
 
Así fueron pasando los días y descubrí que a mi hijo no le gusta nada eso de perder. En el momento que le hacían una llave y caía en el tatami se venía abajo y se enfadaba muchísimo. Su profesor me dijo que esa era buena señal, pero que le enseñaría a saber perder o por lo menos a saber sobrellevarlo, ya que siempre no puedes ser el ganador.
 
En un principio mi hijo me decía que no quería seguir en ese deporte, solo quería hacer juegos y a la hora de practicar se cerraba en banda, por lo que hablé con el y le dije que le diera tiempo para ver si le acababa gustando. Hemos dejado pasar tres meses a dos clases por semana y tanto un día sale de allí diciendo que quiere volver como que al otro día sale de allí diciéndome que no quiere ir más, así que no sé que hacer. He hablado con su profesor y me ha dicho que le ve muy buenas aptitudes para practicar yudo pero no se si realmente habrá algún día que llegue a sentir pasión por ese deporte, ojalá que si, porque ayuda a desarrollarse tanto física como mentalmente.

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