El Síndrome de Asherman

Existen enfermedades tratables que pueden afectar a tu fertilidad. Algunas de ellas son comunes y, sin embargo, pocas mujeres las conocen. Una de ellas es el Síndrome de Asherman, una enfermedad caracterizada por la presencia de adherencias intrauterinas (tejido cicatrizado), que hace que las paredes anterior y posterior de la matriz o el útero se peguen. Esta adhesión puede ser total o parcial, y según lo pegadas que estén las paredes puede tener diferentes grados de gravedad. Cuanto más pegadas están, mayor es la gravedad del síndrome.

El síndrome de Asherman se produce cuando el útero sufre un trauma y la herida no se cura bien, produciéndose cicatrices en la pared uterina. La causa más común es un raspado o legrado que se hace a la paciente después de un aborto espontáneo, un aborto voluntario o una hemorragia después de un parto o cesárea. También puede suceder que un dispositivo intrauterino cause una infección que lleve a la adhesión intrauterina, e incluso una tuberculosis genital, en aquellos países en que la tuberculosis está poco controlada, puede provocarlo.

El síntoma más común es tener menstruaciones irregulares, con poco sangrado o incluso sin ningún sangrado, lo cual se conoce como amenorrea. Las mujeres que padecen amenorrea pueden sentir dolor durante las reglas menstruales debido a que las adherencias no dejan que los coágulos de sangre salgan del cuerpo de la matriz.

Otra de sus manifestaciones es que las mujeres que lo padecen pueden sufrir abortos espontáneos al principio del embarazo porque se produce la fertilización, pero al estar las paredes del útero pegadas, el embrión no puede implantarse. La infertilidad es un síntoma común del síndrome de Asherman.

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