El ratoncito Pérez

A mi hijo de cinco años se le está empezando a mover su primer diente de leche y está como loco con eso de que el ratoncito Pérez le va a traer una moneda o un regalito. Seguramente será un regalito, ya que hoy en día con una moneda de euro no haces nada…
Bueno, a lo que iba: se ha levantado esta mañana y mientras almorzaba habrá notado que se movía un poco y me ha empezado a llamar desesperadamente. La verdad es que me he asustado cuando le he visto con su manilla en la boca urgando el diente. Por un momento he pensado que se había clavado algo en la encía…al contarme mi niño lo que le pasaba me he empezado a reir a carcajadas y le he dicho a mi pareja que nuestro hijo se estaba haciendo un hombrecito. Mi príncipe alucinaba cuando le hemos explicado que esto era como la peli que vio hace poco del ratoncito Pérez. Que en cuanto se le caiga el diente vendrá y le dejará debajo de la almohada un juguetito. Como es normal a su edad nos ha hecho infinidad de preguntas, pero la mejor con creces ha sido cuando nos ha preguntado como un ratoncillo tan pequeño podría traerle un juguete más grande que él. El pobre se habrá imaginado a un ratoncillo cargado con un súper juguete y le habrá dado pena. Le hemos contado que el ratoncito tiene ayudantes que le hechan una mano cuando el juguete pesa un poco, pero que igualmente Pérez tiene una fuerza descomunal que hará que cuando se le caiga el diente pueda subir a su litera sin ningún problema. Nos lo hemos pasado muy bien hablando de ese tema y mi hija pequeña que tiene tres años también se rebuscaba en la boca a ver si a ella también se le movía algún diente como a su hermano, ha sido muy gracioso. Eso es lo bueno de tener hijos, cada día hay cosas nuevas para todos que hay que saber llevar lo mejor posible y con buen humor. Los niños se creen todo lo que sus padres les cuentan y es increíble ver la inocencia que tienen y la ilusión que le ponen a las cosas. Que pena que todo esto se pierda a medida que nos vamos haciendo mayores.

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