El paso hacia la cama

No existe ninguna norma preestablecida en cuanto al momento de realizar el cambio. Hay que estar atentos a las pistas que nos dé el niño. La edad no es el único indicador para el cambio. Su grado de desarrollo y su temperamento también influyen en la decisión.

Hay que tener en cuenta, por ejemplo, si el niño es lo suficientemente grande como para estar incómodo en la cuna; si, cuando está de pie en ella, su pecho coincide con la altura de la barra horizontal superior; si tiene la agilidad necesaria para trepar por sí solo por encima de la baranda; si tiene adquiridos unos buenos hábitos de sueño y se queda dormido con facilidad al acostarse; o si le parece atractiva la idea de dormir en una cama, bien porque lo pueda expresar verbalmente o porque le guste estar sobre la cama de los demás… Entonces, está listo para dar el gran paso: ha llegado el momento de dejar la cuna.

No obstante, si en la vida del niño se están produciendo cambios importantes, como la retirada de pañales, la llegada de un hermano o la escolarización…, sería conveniente esperar algo más.

Una vez que se ha decidido dar el paso, hay que preparar al niño con antelación, haciéndole partícipe del acontecimiento. Para muchos niños, su cuna es su lugar de cobijo y no se les puede desalojar de ella sin más. Primero habría que mentalizarlos: han de ser ellos mismos los que deseen el cambio.

Deja un comentario