El papel y los niños

Seguro que cuando nuestros hijos ven un trozo de papel lo primero que quieren es encontrar un lapiz, bolígrafo o cualquier cosa que pinte para poder ellos empezar a pintar y disfrutar de la sensación que eso les produce. Todos hablemos visto cómo nuestros hijos, cuando pintan, se sienten relajados y disfrutan mucho haciéndolo.

El motivo por el que les gusta, teóricamente, pueden ser muchos, de hecho hay que diferenciar entre lo que llamamos pintura y lo que es en realidad dibujo. Un dibujo es lo que los niños, cuando les damos un folio en blanco y una cera, lápiz o cualquier otra cosa para pintar, y son ellos los que realizan el dibujo que ellos quieren, sin tener que hacer nada más.

Por otra parte, la pintura, o coloreado que es como se le llama comúnmente, se refiere a que a los niños se les da un dibujo hecho y les pedimos que lo coloreen, a su gusto, con los colores que quieran.

Dejando eso al margen, el motivo por el que el dibujo les gusta tanto a los niños es porque a través de él pueden expresar sus sentimientos. Por ejemplo, si un niño pinta demasiado fuerte en el dibujo, o utiliza colores muy apagados, puede ser debido a que hay algo que le preocupa. Al igual ocurriría si el niño pinta cosas que no debiera como un coche accidentado o alguien haciéndose daño porque esas cosas, aunque parezcan una tontería, en realidad reflejan los posibles miedos que puede tener el niño y nos ayuda a los adultos a intentar darles la mejor solución posible.

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