El oído y la vista

A partir de los 4 meses el campo de visión del bebé aumenta y, alrededor de los 7 meses, su visión se ha desarrollado casi por completo. En ese momento, el bebé es capaz de distinguir formas complejas y de enfocar objetos de pequeño tamaño. Además, empieza a distinguir los colores y descubre el rojo, el azul y el amarillo.

Como el bebé pasa largos períodos de tiempo sentado en una sillita o en el suelo, su campo de visión, más amplio, le permite observar lo que ocurre a su alrededor. Aumenta su interés por explorar y examinar los objetos y trata de cogerlos por sí mismo.

Los padres pueden cambiar al bebé de posición de vez en cuando y ofrecerle o mostrarle objetos de diferentes formas y colores para que no se aburra, algo frecuente en esta etapa. Es recomendable mostrarle un objeto diciendo su nombre, pues así el bebé identificará lo que ve con lo que oye.

La coordinación entre la vista y la mano aparece alrededor de los 5 meses. A medida que aumenta su capacidad visual, el bebé se interesa continuamente por nuevos objetos, soltando una y otra vez el que tiene en la mano para agarrar otro objeto recién descubierto.

Al igual que ocurre con la vista, el buen funcionamiento del oído es fundamental para el desarrollo motor e intelectual del bebé.

A partir del cuarto mes, el bebé empieza a responder a los distintos sonidos con movimientos controlados de la cabeza y el tronco, localizando el origen de los sonidos y girándose en esa dirección.

Más tarde, hacia los 5 meses, el bebé aprende a utilizar las manos para producir sonidos. Coge el sonajero y lo hace sonar o golpea o tira un juguete contra el suelo para producir ruido.

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