El niño adoptado

Muchas parejas que no pueden tener hijos de forma biológica recurren a la adopción como manera de realizar sus deseos de ser padres. No es un proceso fácil, y casi siempre se deben esperar meses y hasta años para que sus esfuerzos den frutos, y puedan conocer aquél hijo, que si bien no es genéticamente suyo, ocupará un lugar en sus corazones como cualquier otro hijo.

Una de las primeras interrogantes que los padres adoptivos se plantean, es cómo abordar el tema con el niño.

Todo depende de la edad en que se materializó la adopción. En el caso de los bebés, éstos guardan escasos recuerdos, aunque instintivamente sintieron el rechazo durante sus primeros momentos. Por ello debemos darles todo el cariño y atención física posible, de manera de hacerles sentir seguros y protegidos.

Si el chico es más grande obviamente va a tener miedo de ser rechazado nuevamente. Va a tener a poner a prueba a sus padres, para ver si realmente le quieren.

A partir de los dos años de edad se puede comenzar a hablar del tema con nuestro hijo. Nunca debemos ocultar que es adoptado, pero que lo elegimos por ser especial para nosotros. Podemos hablarles del momento en que le conocimos, como llego a casa, quienes le estaban esperando. Así va a tener una historia real de su llegada a la familia, a falta de una historia de su nacimiento, aumentando su sentido de pertenencia.

A medida que crezca van a existir fases de rebelión y rabia. El chico adoptado siempre carga con el peso de haber sido rechazado por su madre biológica. Debemos hacerle sentir querido y aún más especial que un hijo biológico, pues nació de nuestro deseo y búsqueda más profunda de ser padres. Puede ser que requeríamos de ayuda externa.

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