El miedo a los payasos

Es muy frecuente que los niños y niñas tengan miedo a los payasos o marionetas. Para combatirlo, hay que habituarle antes a estas caras divertidas. En ciertos espectáculos, el payaso se viste y maquilla delante de los niños para atenuar el impacto de la transformación.
También es buena idea que, antes del espectáculo, se disfracen todos los niños, o comprar una nariz roja para jugar a ponérsela y quitársela.

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Para familiarizar al niño con esta figura poco habitual, también resulta útil leerle libros sobre payasos, cuya iconografía procede originariamente del vagabundo bebido, con la nariz roja, la ropa demasiado amplia y andares tambaleantes.

Durante el espectáculo, hay que mantener al niño o niña cerca de nosotros, sobre las rodillas, para poderle tranquilizar si le vemos inquieto y decirle que solo es un juego para hacernos reír. Por esta razón, no conviene situar al pequeño junto a niños alborotadores ni en primera fila.

Llevar el juguete u objeto de apego del niño al espectáculo y asistir junto a sus amigos y amigas del cole: cuantos más elementos familiares le rodeen, menos miedo tendrá.

También podemos hacer que exteriorice su miedo. Si se ha asustado hasta el punto de tener que abandonar corriendo el recinto, para desdramatizar, hay que preguntarle un poco más tarde sobre lo que ha sentido, sugerirle que haga un dibujo del payaso que le asustó… Es importante que el niño no guarde para sí mismo estas imágenes inquietantes, porque se corre el riesgo de que se transformen en pesadilla.

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