El ciclo menstrual

Un ciclo menstrual medio dura 28 días, y se cuenta desde el primer día de un periodo hasta el día antes del siguiente. Algunas mujeres tienen ciclos mucho más cortos, hasta de 23 días solamente, y otras tienen ciclos mucho más largos, de hasta 35 días.

Cuando los niveles de estrógeno aumentan, la FSH disminuye momentáneamente y luego vuelve a aumentar acompañada de un importante incremento en los niveles de lutropina (LH) proveniente de la hipófisis. Es esta hormona la que desencadena la ovulación: el momento en que el óvulo más maduro sale de su saco y abandona el ovario. El óvulo es inmediatamente captado por los extremos de la trompa de Falopio.

Normalmente el cuello del útero (también conocido como cérvix) produce un moco espeso y opaco que los espermatozoides no pueden penetrar. Sin embargo, justo antes de la ovulación, el estrógeno modifica el moco cervical haciéndolo delgado, transparente y elástico. Así se crea el medio apto para que los espermatozoides naden por el cuello uterino, lleguen al útero y se dirijan hacia las trompas de Falopio, lugar donde puede producirse la fecundación.

En el ovario, el folículo ahora vacío se colapsa y se convierte en un cuerpo lúteo. Esta pequeña masa amarilla de células comienza a producir la hormona progesterona. La progesterona modifica al moco en el cuello uterino para que se vuelva nuevamente impenetrable a los espermatozoides. También actúa en las paredes del útero, que se vuelven gruesas y esponjosas como resultado de un mayor riego sanguíneo, y así quedan listas para recibir al óvulo fecundado. Al aumentar tus niveles de progesterona, posiblemente notes tus pechos inflamados y sientas una especie de hormigueo. La hipófisis interrumpe la producción de FSH para que no maduren más óvulos en tus ovarios.

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