El baño del bebé

Cuando somos primerizos, el baño de nuestro hijo o hija se nos hace un poco problemático porque tenemos miedo a que se nos escurra o que le pase algo en el agua y no sepamos reaccionar.

Las matronas, en los días que estamos en el hospital recuperándonos, nos tratan de explicar cómo se ha de hacer, sin embargo, después en casa es algo que nos da miedo hacerlo solos por si hay alguna urgencia.

Me gustaría así daros una serie de consejos para intentar que esa ansiedad y temor desaparezca. Lo primero es en cuanto a su sujeción. Cuando son muy pequeños debemos sostenerlos lo más firmemente posible para evitar que se resbale o que se meta demasiado en el agua. Una forma de hacerlo es rodeándo con nuestro brazo toda la espalda del niño y cogiéndole el brazito. Este brazo no lo mojaremos hasta el último momento ya que, así , no tendremos dudas de que está bien sujeto. También podemos ayudarnos con productos que hay en las tiendas para tumbar a los pequeños sin necesidad de preocuparnos pero, personalmente, un baño de nuestro hijo ha de ser como se hacía antiguamente, con nuestras manos, aparte de que con esas acciones potenciamos el vínculo materno y paterno.

Otra de las cosas que hemos de tener en cuenta se refiere a los productos que vayamos a utilizar para bañar a nuestro pequeño. Debemos de ver si esos productos le irritan la piel o le causan alguna erupción que no sea normal y, si es el caso, cambiar de producto inmediatamente porque puede generar otro tipo de lesiones.

Por último, una cosa que podemos hacer en el baño, es darle un masaje, que no sólo ayudará a que se relaje, sino que aumentará su estimulación y, a la larga, veremos que es más despierto, que se interesa más por las cosas que otros niños que no han tenido estímulos.

 

 

Deja un comentario