El arte de cambiar pañales

Cambiar pañales es todo un arte y sólo se aprende con la práctica. Hacerlo una y otra vez te llevará a la perfección, pero no sin antes tener que pasar por algunos pañales colocados al revés, otros que pierden su contenido, y hasta alguna salpicadura accidental, si es que tienes un varoncito.

En primer lugar, lávate y sécate las manos (puedes utilizar una toallita desechable). Elige un lugar calientito, limpio y seco para cambiar al bebé. Puedes usar un colchoncito especial para cambiar bebés, pero también te servirá una toalla, un pañal de tela limpio o cualquier otra superficie suave y cálida.
Es importante preparar todo el material necesario: pañales, toallitas, crema para el culito, una toalla, ropa limpia a mano por si se ha manchado…

Una vez listo, suelta los cierres adhesivos del pañal y dóblalos hacia atrás, pegándolos sobre sí mismos para que no se adhieran a la piel del bebé, pero aún no le quites el pañal sucio.
Si hecho caca, límpiala primero con el propio pañal y luego con una toallita. Con una mano, sujeta al bebé por los tobillos y súbele levemente las piernas levantándole un poco el culete.

Dobla al medio el pañal sucio y déjalo debajo, con la parte sucia en el interior del pañal.
Usa una toallita desechable para limpiar cuidadosamente el área genital del bebé. Siempre de adelante hacia atrás.
Cambia el pañal sucio por uno limpio. Ciérralo pegando las tiras adhesivas de los dos lados. Asegúrate de que quede bien ajustado, pero si que le apriete demasiado.

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