El ‘apasionante’ mundo de las palabrotas

Es bastante frecuente, que sobre los tres años los niños y las niñas comiencen a decir tacos o palabrotas por imitación de los y las adultas. Para que sea algo pasajero, debemos tratar el asunto con naturalidad y no darle más importancia de la que tiene.

La primera vez que sueltan una palabrota no saben ni su significado pero encuentra ante ellos una reacción que les sorprende: risas, enfados, cuchicheos, reprimendas…Su curiosidad se despierta porque se dan cuanta de que esas palabras provocan reacciones asombrosas en la gente que les rodea.

Si nuestro hijo o hija comienza a utilizar palabrotas, es importante conocer qué finalidad tiene para él o para ella. Pueden ser varias como imitar a las personas adultas, manifestar enfado, llamar la atención o simplemente divertirse porque a lo mayores les hace gracia.

Su queremos que esta etapa sea pasajera, lo mejor es no reírse, ni escandalizarse y conservar la naturalidad. De esta manera, perderá todo el interés para el niño o la niña e irá desapareciendo.

Además deberemos ofrecerles alternativas para expresar las cosas. En vez de decir ‘Esto es una mierda’ se dice ‘Esto no me gusta o esto no funciona’.

Si expresa su enfado o malhumor con palabrotas, debemos enseñarle a expresar sus sentimientos a través de otras vías, como por ejemplo utilizar palabras con la misma carga emocional, pero sin ser malsonante: ‘Ay’, ‘vaya’…

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